«Pepe Hernández»: un hombre que dedicó su vida a conocer y proteger nuestra naturaleza.
Hoy Villena pierde a uno de esos hombres que, muchas veces desde la discreción y sin buscar protagonismo, han contribuido a que conozcamos y valoremos mucho más el territorio que nos rodea.
José Hernández fue naturalista, ornitólogo y medio ambientalista, pero, por encima de todo, fue una persona que supo mirar la naturaleza con respeto, curiosidad y compromiso. Durante años recorrió nuestros campos, sierras y parajes, observando aves, estudiando nuestros árboles y recogiendo un conocimiento que hoy forma parte del patrimonio natural de Villena y del Alto Vinalopó.
Su trabajo quedó reflejado en publicaciones que hoy adquieren todavía más valor, entre ellas la obra sobre los árboles monumentales de Villena y su participación en los trabajos sobre las aves nidificantes del Alto Vinalopó, una labor que ayudó a documentar la riqueza ornitológica de nuestra comarca. El patrimonio ornitológico de Villena que hoy conocemos es, en buena medida, fruto de décadas de observación y estudio de naturalistas como él.
José perteneció a aquella generación de naturalistas que aprendieron el territorio caminándolo, observándolo y escuchándolo. Personas que entendieron que para proteger algo primero hay que conocerlo, y que detrás de cada árbol singular, de cada ave y de cada rincón de nuestro paisaje existe una historia que merece ser conservada.
Para quienes amamos la naturaleza de Villena, su marcha deja un vacío difícil de llenar. Pero también nos deja algo mucho más importante: su legado.
Cada vez que alguien levante la mirada para observar un ave, reconozca un árbol centenario o se adentre en nuestros campos con respeto, una parte de aquel trabajo seguirá vivo.
Gracias, Pepe, por enseñarnos a mirar nuestra tierra con otros ojos.
Que la naturaleza que tanto amaste siga siendo el mejor homenaje a tu memoria.
Descansa en paz, compañero y amigo.





